Una investigación internacional logró reconstruir el movimiento del suelo registrado en Caraballeda, estado La Guaira.
Una investigación internacional logró reconstruir el movimiento del suelo registrado en Caraballeda, estado La Guaira, durante el terremoto de magnitud 7,5 que sacudió el norte de Venezuela el 24 de junio de 2026.
El estudio, publicado en la revista científica The Seismic Record, determinó que la velocidad máxima del suelo alcanzó aproximadamente 202 centímetros por segundo durante el momento más intenso del sismo. El valor es comparable con algunos de los movimientos sísmicos más fuertes registrados en el mundo.
La investigación fue liderada por José Bustos y Pablo Heresi, de la Universidad de Chile, y contó con especialistas de la Universidad de Concepción, Stanford University y City St George’s, University of London.
Cámaras utilizadas ante la ausencia de registros sísmicos
Debido a que no existían estaciones capaces de registrar movimientos fuertes cerca de la ruptura, los investigadores recurrieron a dos cámaras de seguridad instaladas en un establecimiento comercial de Caraballeda.
Las imágenes mostraban el desplazamiento de un delineador plástico de tránsito sobre el pavimento y la oscilación de un poste de alumbrado de casi 11 metros. El equipo siguió cuadro por cuadro el comportamiento de ambos objetos y posteriormente realizó mediciones en el lugar para calcular la fricción y reconstruir la aceleración y velocidad del terreno.
El movimiento fue calculado inicialmente a partir del delineador y luego contrastado con la oscilación del poste, utilizado como un mecanismo independiente de verificación. La Universidad de Chile describió el fenómeno como un “empujón” o “pulso” extraordinariamente fuerte.
Un movimiento superior a registros internacionales
Los resultados indican que el pulso principal duró menos de un segundo y se desplazó principalmente en dirección norte-sur. Dentro de la base internacional NGA-West2, solo dos registros del terremoto de Chi-Chi, ocurrido en Taiwán en 1999, superaron la velocidad estimada en Caraballeda.
El valor también fue mayor que el registrado durante el terremoto de Kobe, Japón, en 1995, y que las mediciones obtenidas en los terremotos de Turquía de 2023.
Las grabaciones permitieron observar, además, el momento en que ocho edificios comenzaron a colapsar casi simultáneamente, justo después de finalizar el pulso de mayor intensidad.
Resultados superan parámetros de la norma venezolana
El estudio señala que, entre los periodos de vibración de 0,5 y 2,5 segundos, la intensidad reconstruida superó en un promedio de 1,88 veces el espectro establecido por la norma venezolana para un terremoto extremo. Ese rango resulta especialmente relevante para evaluar edificios de mediana y gran altura.
Los investigadores consideran que esta información puede contribuir a comprender las causas de los colapsos, actualizar los mapas de amenaza sísmica y revisar los criterios empleados para la reparación y reconstrucción de edificaciones en Venezuela.
La metodología también abre la posibilidad de utilizar grabaciones de vigilancia como fuentes de información en localidades sin instrumentos sísmicos cercanos. Los videos, datos reconstruidos y códigos empleados en el estudio fueron publicados para su consulta y reutilización por parte de la comunidad científica.
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