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Femicidio mantiene protagonismo en Michelena

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Un reportaje de Diario La Nación desglosa cómo un femicidio mantiene protagonismo en Michelena, Táchira durante los días de aislamiento por coronavirus. Martiza Elena Cáceres de Bajaras, de 39 años, fue presuntamente violada y asesinada a golpes por un vecino con quien ingería alcohol.

El hecho se remonta al sector Los Clemones, sitio al cual efectivos del Cicpc tuvieron presencia para atender el femicidio y capturar al autor del crimen. Según los funcionarios, es un viejo radiotécnico conocido en el pueblo y que por todos los medios intentó evadir la acción policial. El sujeto, en principio, negó su participación y, luego, intentó confundir a los investigadores.

Femicidio mantiene protagonismo en Michelena

Hasta el día de hoy, los vecinos no se sobreponen del impacto que el terrible hecho ha causado en la población. Desde el miércoles 6 de mayo la los habitantes se enteraron del cadáver de una mujer, en la vía pública, con evidentes señales de ultraje y lesiones, al parecer producto de golpes.

La historia de este trágico suceso se inició el domingo 3 del mes en curso, cuando la mujer salió de su residencia en el sector La Quebradita, zona de Los Clemones. Solo explicó a su esposo que tomaría licor sin especificar el sitio ni con quién pensaba hacerlo.

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Al día siguiente se prendieron las alarmas, debido a que Martiza Elena no regresó, lo que hizo que su familia saliera a buscarla, sin resultado alguno. El martes se repitió la búsqueda, ya con mayor preocupación, por cuanto habían transcurrido más de 48 horas sin saber nada sobre su paradero.

Seguidamente, vecinos de Los Clemones alertan del cadáver de una mujer en una de las aceras del sector, a unos 50 metros de la estación de servicio. La policía estatal fue la primera en ser notificada y, por ende, acudieron a verificar y terminaron por tomar la zona bajo custodia en preservación de evidencia.

En ese orden, una comisión de la División Contra Homicidios del Cicpc Táchira tomó el caso en sus manos e, inmediatamente, lo calificaron como femicidio.

Los familiares aseguraron que se trataba de Martiza Elena Cáceres Ramírez de Barajas, con 39 años, ama de casa y nacida el 27 de mayo de 1980. Habiendo hecho la correcta identificación, los detectives procedieron al levantamiento del cadáver, el cual se trasladó a la morgue del Hospital Central de San Cristóbal.

En dicha institución médica, dictaminaron que fue abusada sexualmente y golpeada hasta causarle la muerte.

Vecino sospechoso

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El director del Cicpc Delegación Táchira, Wilmer Uribe Guerrero, tomó las riendas de las investigaciones junto con un equipo de la División Contra Homicidios. El grupo de funcionarios inició la pesquisa en la misma zona de los hechos.

El sitio donde fue encontrado el cadáver, pasadas las siete de la mañana, también fue revelador. Algunos vecinos manifestaron haber pasado horas antes por el lugar sin observar nada anormal.

Mientras unos funcionarios hacían el levantamiento, otros procedían al trabajo de planimetría y se ocupaban de buscar detalles. En ese aspecto, encontraron signos de arrastre que vinculan a un rancho ubicado en una loma, cerca de donde encontraron el cuerpo.

Posteriormente, se llegaron al lugar y descubrieron que estaba habitado por un hombre de 57 años de edad, de ocupación radiotécnico. El sujeto se mostró nervioso, inquieto y desconfiado, lo cual despertó las sospechas de los investigadores.

Inicialmente el hombre negó conocer a la víctima y tener amistad con ella. Luego se estableció que eso no era verdad.

Vecinos manifestaron que en horas de la madrugada del lunes habían escuchado gritos de mujer, clamando por auxilio. Asimismo, indicaron que, al parecer, procedían de la casa de L. E. Martínez Muñoz, el radiotéctino, ubicada a unos 20 metros de donde fue encontrado el cadáver. El sospechoso, ante la presencia policial, asumió un comportamiento defensivo, insistiendo en negar todo tipo de vinculación con la víctima y el crimen.

Esos gritos de auxilio que los vecinos manifestaron haber escuchado la madrugada del martes fueron importantes para la investigación.

Se logra saber que la noche del lunes 4 de mayo, un día después de salir de su casa, Martiza Elena Cáceres de Barajas llegó a la vivienda del radiotécnico. Eso se sabe a través del testimonio de un testigo presencial, que es ubicado durante el desarrollo de la impecable investigación policial.

Dicha persona cuenta que estaba en la casa de Martínez Muñoz, tomándose unos tragos, cuando se hizo presente la mujer y se incorporó al grupo. También alega que, pasado algún tiempo, sintió sueño y se marchó a su casa, dejándolos solos en el lugar.

Pese a que los funcionarios a cada momento logran obtener evidencia, el sospechoso siguió negando cualquier tipo de vinculación con el femicidio. Ante tal situación, los detectives deben apelar a la ciencia policial para probar lo ocurrido en el interior de la casa.

A su vez, el Ministerio Público tendrá participación y la vivienda se entregó a los expertos de laboratorio.

Vecinos guardaron silencio ante los gritos de auxilio

Se estima que el suceso ocurrió la madrugada del martes y el hombre permanece con el cadáver en el interior de su casa por varias horas. Pasaron las horas, hasta la madrugada del miércoles, cuando logra sacarlo sin que nadie lo vea y lo abandona en la vía pública, en una acera, aproximadamente a unos 15 metros de la vivienda.

El trabajo de los investigadores permite ubicar el lugar exacto donde atacaron a la mujer.

Así mismo, encontraron un rollo de nylon, color verde, que se presume lo utilizó para atar a la víctima. A esto se suma la versión aportada por los vecinos, que refieren haber visto a la víctima por última vez en la residencia del sospechoso el día lunes 04 de mayo, en avanzado estado de ebriedad.

Estos mismos testigos aseguran que en la madrugada del día 05 escucharon los gritos de una mujer en demanda de auxilio. Informaron que provenían de casa en cuestión, pero no dieron parte a ninguna autoridad.

Finalmente, se sabe que el hombre lavó con agua y jabón el piso de su vivienda y permaneció escondido en ella todo el día.

Los detalles los otorgaron los miembros de la comunidad al conversar con los investigadores sobre sus sospechas. Alegaron que el agresor, cuando se encuentra bajo los efectos del licor, asume un comportamiento agresivo.

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Cortesía de Diario La Nación

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Kevin Ibarra
Kevin Ibarrahttp://Táchira%20Noticias
Comunicador Social de la ULA

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