InicioDestacadosConsumir alcohol después de vacunarse podría reducir su eficacia

Consumir alcohol después de vacunarse podría reducir su eficacia

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Pese a no existir ensayos clínicos que analicen las consecuencias del consumo de alcohol después de la vacuna, se comprobó que el sistema inmunitario empeora sobre aquellas personas que tienen una elevada ingesta de bebidas alcohólicas.

Así lo expuso la enfermera y doctora en biología molecular Marina Mateu, quien a su vez aseguró que estas personas tienen más posibilidades de sufrir infecciones de virus o bacterias porque el alcohol no permite que los anticuerpos se desplacen al lugar donde se encuentra el virus.

Por consiguiente, el organismo queda expuesto a sufrir las consecuencias de la infección.

Barreras alcohólicas

“El alcohol genera reacciones en el organismo que nos provocan una serie de barreras”, señala Mateu.

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Seguidamente, pone el ejemplo de un laboratorio del que se va quitando materiales. En cierto punto, precisa, ya no se puede trabajar correctamente, como cuando se contaba con todos los recursos.

La enfermera cuenta que estas barreras se producen en gran medida porque el hígado está ocupado en procesar el alcohol en lugar de hacer su función. Esto hace que el sistema inmunológico no funcione correctamente: “Nuestro organismo tiene un sistema propio de hacer frente a reacciones que el alcohol nos bloquea”.

Sin embargo, el periodista Anahad O’Connor publicó en The New York Times que no parecía que la ingesta moderada de alcohol, una o dos copas, pudiera afectar a la inmunización que ofrecen las vacunas de Pfizer, Moderna o Janssen.

¿Restricciones?

Aunque no existe ningún tipo de estudio directamente vinculado a estas vacunas, países como Rusia, que cuenta con una de las mayores tasas de consumo de alcohol del mundo, han recomendado a la población evitar el consumo hasta 42 días después.

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Sí que se han hecho estudios con otro tipo de vacunas o fármacos que indican que el alcohol magnifica los síntomas o efectos secundarios que se pueden generar. Estaré ellos fiebre, dolor de cabeza o malestar general.

Mateu se encuentra en el grupo de enfermeras encargadas de poner vacunas y comenta que con la apertura de la vacunación a las personas más jóvenes se ha notado un cambio de actitud. “Vienen con sus amigos a ponerse la vacunas. Es como su cumpleaños o un aniversario y también lo van a celebrar después de tanto tiempo de restricciones”.

Explica que conoce a alguna persona joven a la que los síntomas de la propia vacuna se le han agravado por el consumo de alcohol.

Piden prudencia

Del mismo modo, tampoco hay ningún ensayo clínico que indique cuánto hay que esperar después de pasar el virus para beber alcohol. Ante esto, Mateu apela a una actitud de prudencia y responsabilidad: “He visto siempre cómo el alcohol ha intercedido en momentos críticos”.

Recalca que no se está hablando de un consumo crónico o patológico de alcohol, que es nocivo en cualquiera de los casos. Sino más bien de un consumo que forma parte de la cultura.

“Estamos acostumbrados a que durante todo este tiempo la autoridad nos diga lo que tenemos que hacer. Pero con el alcohol y las vacunas no hay esa receta, así que hay que ser prudente”, añade.

 

Vía EFE

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Kevin Ibarrahttp://Táchira%20Noticias
Comunicador Social de la ULA

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